04 junio 2026

¿Por qué hablamos de la federación y de las confederaciones galácticas?

 ¿Por qué hablamos de la federación y de las confederaciones galácticas?


Testimoniamos estas narrativas a partir de lo que conocemos de ellas. Debemos entender que la comprensión de cada alma en la Tierra 🌍, así como la distancia evolutiva en la que se encuentran todos ustedes, nos lleva a construir relatos que consideramos ciertos, aunque a veces resulten incompletos o simplificados. Durante siglos se ha sostenido que estas federaciones existían antes de la creación de los seres humanos; en textos anteriores se ha explicado cómo fueron formadas y con qué propósito. Desde entonces hasta hoy, el conocimiento ha aumentado, pero también lo ha hecho la complejidad de su interpretación.

Sin embargo, toda narrativa que conocemos nos conduce a un entendimiento poco común, especialmente para quienes buscan respuestas en enseñanzas cósmicas. La verdad, en este universo, parece diluirse entre la desinformación, que también alcanza a los planos espirituales, alterando la vida tanto en la Tierra como en otros mundos.

A través de la experiencia, se percibe que aquello que debería comunicarse con claridad —para resolver asuntos administrativos de carácter universal— no siempre se transmite de forma adecuada. Las directrices cambian, y esto da la impresión de cierta negligencia en estas supuestas administraciones cósmicas. A ello se suma la falta de cooperación de la humanidad, lo que incrementa la sensación de desprotección. Los seres benevolentes, por su parte, rara vez se manifiestan, y cuando lo hacen, sus mensajes suelen ser complejos y difíciles de interpretar.

Todo tiene un principio y un final, aunque desconocemos en qué momento se originaron los procesos que hoy observamos. Las administraciones de mundos, según estas narrativas, serían reales, y los sucesos ocurrirían bajo lo que llamamos causalidad. No obstante, también se plantea que conciencias que deberían estar elevadas han sido manipuladas desde hace siglos.

Gran parte de la humanidad no cree en la existencia de una comunidad de mundos encargada de proteger civilizaciones o liberar planetas sometidos. Mientras tanto, muchas personas viven con miedo constante, preocupadas por la enfermedad, la inestabilidad económica y la incertidumbre. En este contexto, se afirma que, aunque exista cierta programación de la vida, hay desviaciones que no deberían producirse, pero que, aun así, ocurren.

Según estas ideas, existirían diferentes formas de gestión dentro de los asuntos del “Padre” o principio creador, lo que daría lugar a programas inacabados que interfieren en la vida terrestre. Esta narrativa, conocida en otros supuestos mundos, no recibe suficiente atención, lo que permitiría que continúe generando confusión y desilusión.

En la Tierra, muchos intentos de mejora se centran en lo material más que en lo espiritual, lo que, según este planteamiento, dificulta el equilibrio. Se describe una sensación de desprotección de las almas encarnadas, como si su experiencia estuviera condicionada por fuerzas que intensifican el desorden.

La vida en el planeta puede percibirse, desde esta perspectiva, como dura y limitada, donde el ser humano no siempre recibe el respeto que merece. La presencia del mal se describe como extendida, generando conflictos, divisiones y errores. En medio de ello, el ser humano común intenta comprender su realidad, muchas veces limitado a lo material, sintiendo que la vida es breve y actuando sin una comprensión profunda, lo que puede llevar a equivocaciones.

En cuanto a la idea de “Dios”, esta varía tanto en el mundo material como en el espiritual. Dentro de estas narrativas, se plantea que la concepción tradicional de un Dios único puede no corresponder con la realidad última. En su lugar, se sugiere que la divinidad podría entenderse como la totalidad de la existencia, manifestada en múltiples formas y experiencias. Así, cada ser y cada mundo contribuirían a esa comprensión en evolución.

Se describe también la existencia de seres altamente avanzados espiritualmente, que, sin ser perfectos, organizan sistemas y universos basándose en su conocimiento de leyes cósmicas. Estos seres observarían y, en ocasiones, intervendrían en mundos menos desarrollados. Sin embargo, incluso estas jerarquías desconocerían el origen último de todo lo existente.

Finalmente, la idea de una confederación de mundos unidos para la evolución y el desarrollo de la vida forma parte de este conjunto de creencias. Profundizar en ello revela un misterio constante: cada paso implica descubrir, crear y experimentar nuevas formas de vida y conciencia. En este sentido, el universo —y lo que algunos llaman “Dios”— se presenta como infinito.

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