La Federación Galactica como piensa
Ellos son como niños, aunque estén muy elevados en espiritualidad intrínseca. Los benefactores somos nosotros, no ellos; somos quienes debemos orientarles. Una gran mayoría de ellos no ha tenido las experiencias que nosotros tenemos aquí y, por ello, nos envían para conocernos mejor. Sin embargo, al final, son ellos quienes dirigen, sí o sí.
¿Hay que dejarlo todo en manos de la Federación Galáctica?
No, por supuesto que no. Hagamos lo que sintamos que debemos hacer. Ellos son quienes hacen y deshacen, pero nosotros, con nuestras inquietudes, podemos influir para que no actúen como siempre han decidido hacerlo.
Así como la humanidad está perdida, ellos también lo están en cierto sentido; esperan que una gran parte de la humanidad despierte para poder cambiar. No es fácil entenderles, pero esta parece ser su política manifiesta hacia nosotros y hacia las humanidades de la Tierra
La Federación Galactica y sus travesuras
Consecuencias que ustedes ya conocen, y que son sus propios mandatarios (políticos) quienes están creando: este apocalipsis centrado en destruirlo todo. La humanidad permanece dormida, y los más conscientes no pueden hacer mucho más de lo que ya hacen, porque el director y mensajero espiritual lo tienen delante: la Federación Galáctica, que establece tanto el caos como las normas impuestas.
Son muchas las razas cósmicas que están en desacuerdo con el plan que se viene desarrollando. Ya lo intentaron en otras ocasiones y los resultados no fueron favorables, pero aun así continúan con su política arbitraria, de carácter costumbrista y conservador, heredada de los “padres” de Edentia de la constelación de Nebadon.
La Federación Galactica y sus intenciones
La Federación Galáctica se manifiesta en la Tierra con muy poca información, porque no quiere que se sepa de su verdadera presencia. Están aquí, allá, en contacto con los políticos, moviendo hilos que el público aún no alcanza a ver. Primero que la humanidad no cree que exista.Trump es uno de los nombres más visibles en esta apertura, aunque muchos no lo tomen en serio. Su papel, sin embargo, forma parte de un proceso mayor: el contacto extraterrestre se está acercando y ya no puede ocultarse por mucho más tiempo.
Lo que declaró hace unas semanas en el Capitolio fue una señal clara. Dijo, en esencia, que ha tenido contacto con seres de otros mundos, y lo dijo con absoluta convicción. Pocos periodistas recogieron la magnitud de esas palabras, pero la verdad no desaparece por ser ignorada.
Todo esto está bajo la dirección de la mal llamada Federación Galáctica de Mundos, presentada como fuerza de “liberación”. Pero no toda liberación es justa. También puede generar confusión, envidias y errores. No son perfectos, y hay que decirlo sin miedo.
La quema de bosques y otros acontecimientos no son casuales. Nada de esto ocurre sin una intención detrás. Comprender la misión de la Federación Galáctica exige ver la amplitud de su influencia: actúan en muchos niveles, en muchos mundos, con una fuerza cada vez mayor, pero también con más prepotencia y menos dignidad.
Nosotros hablamos desde Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, habitada y viva. Desde allí se sostienen gran parte de estas enseñanzas. La Misión Rama existió, aunque muchos intentaron borrarla de la historia. No pudieron. La prueba es que seguimos trabajando desde hace más de 50 años.
Pertenecemos a la Federación y respetamos sus cláusulas, pero no aceptamos su forma de estrechar contactos con otras razas mientras se ignoran nuestras observaciones. La verdad debe decirse con claridad: no todos dentro de esa estructura actúan con rectitud, y el tiempo terminará revelándolo.









