19 enero 2026

Año 2026

2026


Año 2026, según la cronología de la Tierra, establece cambios importantes que la humanidad no percibe y que, en apariencia, lo hacen parecer como cualquier otro año. Se vaticinan eventos estúpidos que entran en el mundo de la no responsabilidad, llenándolo de espiritualidades falsas, mientras continuamos con la llamada de atención. La política perversa e insaciable persiste en mantener el perfil de la maldad durante otro año o ciclo que entra con los mismos síntomas de desprecio hacia una humanidad dogmatizada, no preparada para tales acontecimientos. Así, año tras año, no sucede nada distinto a lo que estamos acostumbrados a vivir y conocer.

Todo ocurre en un ambiente decepcionante, lleno de reproches en el lado más oscuro y nada aprovechable. Las conciencias se retiran a sus aposentos a reflexionar, no para estabilizar el planeta, sino para inestabilizarlo aún más, porque continúan su juego de alta irresponsabilidad, creando más distorsiones incentivando el mal. Esta narrativa es lo que vemos a diario, mientras los conferenciantes participan, hablan y dirigen la percepción hacia los que estamos aquí, que no somos muchos, e intentan darnos información sobre lo que nos sucede. A pesar de ello, no sabemos si este camino complicado es el correcto, pues permanece la duda de siempre: ¿quién envía esta información que nosotros recibimos de forma expectante?

Demasiados juegos existen en este universo demencial llamado planeta Tierra, y ninguno valora la consciencia limitada y alterada que poseemos. Hay demasiada frialdad para verificar los apoyos y los caminos reverenciales y legítimos, llenos de obstáculos que deberían ser superados para salir adelante. El soporte es demasiado denso y limitado para corresponder, y de esta forma la consciencia continúa siendo insuficiente para realizar un cambio real.

El futuro del planeta no puede ser más incierto de lo que ya es. Las federaciones nos conducen a la intriga: no entendemos cómo funcionan y, por si fuera poco, una gran mayoría ni siquiera sabe que existen. Se entregan documentos sobre la situación del planeta y sus posibles consecuencias, incluso sobre sus detractores al servicio del mal. Para quienes tengan creencias en ellas, siempre han existido: son las que llevan el control de las estancias en el universo, y cada una detecta, desde sus administraciones de mundos, todo lo que hacemos aquí.

Por ello, en las redes salen a la luz todo tipo de informaciones. No se habla de otra cosa que del 31Atlas y del cambio que está ahí, pero que no llega...Nos entretienen con una diversión sociológica cosmologica y demagógica que sigue sin aportar testimonios reales de transformación, sobre todo para quienes poseemos una madurez plena en conocimiento  credenciales. Estamos ahí, pero no creemos que vaya a suceder nada distinto a lo que ya conocemos. Es la actitud de las personas la que debe corregirse y, sin embargo, seguimos atrapados en la misma dicotomía espacial e intrínseca de mensajes sin sentido.

Hoy habitamos un planeta desaforado y maltratado por la desinformación, que altera la conducta real de los humanos, creando un profundo descontrol y llevándolos a una peligrosidad cada vez más severa y cercana, en un adiestramiento férreo hacia ideas absurdas, necias y peligrosas. Este es un juego portador de virus reales de maldad, violencia y codicia, visibles claramente en la política, donde todo está contaminado.

Esto ya sucedió hace muchos años en un planeta llamado Satien, en la constelación de la Osa Mayor, que ellos llamaron Urzo, y que fue destruido por lo mismo que ocurre ahora en la Tierra: el desorden y la enemistad entre pueblos esta desde siempre. Así se establece en los mundos superiores, donde alguien de gran renombre y estirpe solar, cuya potestad dirige y controla vuestro planeta, crea, desde su dejadez, un verdadero infierno.

Somos conscientes de ello y hacemos referencia constante a estos hechos. Estos personajes bíblicos, conocidos como profetas y ángeles que custodian a una gran mayoría de humanos, continúan en la Tierra: algunos encarnaron directamente desde sus planetas de origen y otros permanecen en sus naves 🛸🌍, vigilando lo que sucede. Son partícipes de aquellos eventos del pasado y observan a la humanidad sin interferir. Serían los más crísticos o “benevolentes”.

Una vez más, se repite la misma historia que vivieron nuestros ancestros. Estamos viviendo en un mundo de locos de seres sin alma sin espíritu divino, y lo tenemos delante y no lo vemos, son los políticos de la Tierra 🌎 extendiendo el mal.


Entrada destacada

¿Qué significado tiene nuestra estancia aquí en la Tierra? (Urantia)

  ¿Qué significado tiene nuestra estancia aquí en la Tierra? (Urantia)  Debemos ofreceros información que ya deberíais conocer. Esta informa...