El mundo de los maestros de otros universos que hay de verdad en ellos.
El mundo de los maestros de otros universos encierra verdades que todavía estamos intentando comprender.
La narrativa reciente nos habla de manera sencilla, sin ocultar aquello que siempre estuvo vedado a la humanidad: la existencia de entidades cósmicas —como Sananda o Jesús de Nazaret— cuya presencia mental y espiritual puede conducirnos a un entendimiento más amplio del funcionamiento de las jerarquías de los padres cósmicos.
Existen muchas revelaciones provenientes de distintas fuentes, pero esta parece ser una de las más importantes y actualizadas.
La verdad no tiene su origen aquí; sobre este evento se habla desde hace más de dos mil años. Nuevas narrativas irán conociendo ustedes para comprender cómo operan los administradores del universo, con quienes muchos de nosotros no estamos de acuerdo debido a la información heredada de nuestros ancestros. Aquella información no concuerda con lo que estamos atravesando: mundos demasiado duros y hostiles, surgidos como enmienda por las faltas cometidas por grupos de creadores que, con sus propias experiencias pasadas, provocaron que quienes los siguen repitieran los mismos errores, como se ha mencionado en varios documentos de arbitrios.
Este ser cósmico y terrenal fue influenciado por grupos de genetistas entre los padres creadores para producir un cambio en las humanidades creadas, de modo que en un futuro pudieran comprender las secuencias cósmicas venideras y estar mejor preparadas. Sin embargo, siempre hemos hablado de estandartes llenos de hipocresía que aparentan benevolencia, pero que en realidad desarrollan estatutos basados en sus propios intereses y conveniencias.
A quienes siguen esta corriente contraria —la de los supuestos benefactores buenos y sabios— debemos decirles que dichos seres persiguen otros fines: buscan que ninguna raza manifieste lo contrario a su proyecto, obligando a pasar por los mismos delirios y percepciones que ellos tienen. De esa forma crean significados distintos para establecer su propio universo y sus propias creaciones. Este fue uno de los problemas iniciales cuando, como ustedes, comenzamos con un amor intrínseco; pero después de muchas experiencias comprendimos que al programa cósmico le faltaba algo más que encarnar y poblar planetas al antojo de los padres creadores. No observaban que algunas partes de la creación ya no eran necesarias, pues individualizaban demasiado al ser, lo inestabilizaban y le hacían perder su identidad cósmica.
Los guías de Ganímedes funcionamos de varias maneras, y una de ellas es la que nos trajo aquí: cambiar impresiones y contribuir a mejorar las futuras razas creadas, especialmente en estos tiempos en que la humanidad se siente abandonada, perdida y manipulada por graves eventos que no son circunstanciales. Esta y otras misiones no están exentas de importancia.
Nuestro trabajo es continuar la llamada de alerta y dirigir la atención hacia la elevada espiritualidad, conocerla mejor y evaluar los cambios que están ocurriendo en ustedes. Esta situación establece nuevos proyectos de cambio necesarios ante la monotonía de algunos genetistas entre los padres creadores. Ellos vigilan su universo, pero no atienden lo que hay fuera; crean cláusulas que pretenden fundar todo en algo tan sutil y tangible como el amor, pero terminan quebrantándolo, despertando envidias y recelos. Ocultan esa parte de sí mismos y no permiten que se expanda hacia otros mundos, presentándose como divinidades perfectas y redentores de nuevos mundos y galaxias en experimentación.
Nosotros, partícipes de contactos extraterrestres con los humanos de la Tierra, debemos buscar soluciones a estas premisas olvidadas durante siglos. La situación sigue tensa y llena de dificultades, por lo que los acontecimientos han cambiado poco o nada. En ciclos importantes aparecen entidades que se presentan como benevolentes, pero llegan condicionadas para mentir y transmitir mensajes a una humanidad que no entiende ni conoce la vida cósmica. Esto genera responsabilidad y preocupación, pues los mundos elevados muestran intereses espirituales que no comparten con los mundos que necesitan conocer la verdad. Llegan aquí sin saber desenvolverse: son indecisos, repelentes y poco atractivos en su manera de comunicarse; quedan atrapados en lo que ven y observan.
Así hemos conocido la vida intrínseca de los pobladores de la conciencia y de la verdad tergiversada por aquello de lo que ya hemos hablado. Estas razas cósmicas instaladas en Ganímedes conocen todo esto: cómo fueron conducidas y emparentadas con fines constructivos y benévolos, aunque deficientes en sus principios morales y espirituales. Esto provocó desengaño y dio paso a gobernantes inicuos, desacertados y convincentes solo en su propósito de protegerse a sí mismos, abandonando a quienes se comunicaban con ellos y anulando los mensajes que debían transmitir en la Tierra.
Asumiendo nuestra responsabilidad, actuamos con rapidez para realizar un trabajo limpio, serio y cálido, envuelto en sabiduría que penetre en los abismos del subconsciente y genere lucidez y una vida de mayor calidad. El misterio continúa, y la verdad está ayudando a muchos de ustedes a despertar de lo que ocurre arriba y abajo. Siguen normas necesarias para generar cambios y desarrollo, fruto de una preparación leal e intachable, atrevida como lo fue el Tantra, que llevamos con responsabilidad, uniendo verdades que estaban ocultas y dormidas en un mundo espiritual muy avanzado que también logró ser corregido con éxito.
