Reunion intergaláctica hace millones de años su juicio y faltas cometidas
Hubo una reunión intergaláctica en nuestra galaxia, la Vía Láctea, a la que acudieron los veinticuatro Ancianos de siete galaxias adscritas a la Federación Galáctica, con sede en Andrómeda.
Se formó un espectacular Consejo de Luz compuesto por ciento sesenta y ocho Ancianos Galácticos. Por encima de todo ello, “solo Dios”. El Sol Central fue la sede de esta fantástica reunión.
Se trataron asuntos rutinarios, se resolvieron temas pendientes y se perfeccionaron las Leyes Galácticas. ¿Que desea indicarnos?
Es necesario aclarar lo siguiente: ellos no son perfectos ni son el Supremo, aunque así lo creyeron. Desde esa falsa creencia impusieron leyes, cometieron errores y establecieron sistemas administrativos sobre mundos ajenos para facilitar su expansión como exploradores de planetas.
La situación actual del planeta es crítica y exige un cambio inmediato. Las leyes que nos gobiernan deben ser modificadas, ya que resultan innecesarias y peligrosas. La pregunta es evidente: ¿por qué no las cambian? La inacción supone un riesgo inmediato si no se revisan los estatutos que sostienen esta problemática sobretodo en la Tierra.
Esta realidad pone en evidencia la inexistencia de un “Dios” absoluto que gobierne con justicia, pues incluso las razas consideradas supercivilizadas cometen errores importantes: autodeterminarse como superiores y ejercer control sobre otras razas, a las que juzgan de menor densidad y relevancia.
.Ellos testimonian ser dueños de grupo de planetas que controla y dirige y bajo su control mediante su experiencia. De este modo fueron colonizado sistemas de planetas volviendo la medida que ellos en sus antojos desean. La Tierra es una de ellas amparada en leyes equivocadas que los hombres enfermos diseñaron incentivando la maldad y el exterminio.
Fueron días galácticos de intenso trabajo y dedicación al servicio a los demás. Una vez cumplido el orden del día, y en el turno final de palabra, se puso en pie uno de los Ancianos más admirados y amados por su gran sabiduría y su inmensa capacidad de amor.
Era un gran Ser de Luz, considerado líder de pensamiento, meta y espejo para los demás miembros del Consejo. Dentro de la jerarquía ocupaba el primer lugar. Su nombre era Luzbel.
De este Ser cósmico poco sabemos, las narrativas extraterrestres ocultan siempre su procedencia en un marcó que desconocemos.La verdad siempre fue ocultado a todas las razas y en la clandestinidad sabemos y nos ha llegado esta informacion que acusamos como real.
Como marco de referencia, podemos clarificar y clasificar contenidos inéditos. El documento describe a un grupo de entidades extraterrestres muy avanzadas que dirigen esta galaxia, la observan, la evalúan y dictaminan sus leyes según sus creencias, con el propósito de mejorar las normativas administrativas de los planetas y ayudar a la evolución de las razas cósmicas.
Decidieron buscar una solución al problema del estancamiento evolutivo.
—Tengo una solución para salir del atasco evolutivo en el que estamos inmersos —dijo Luzbel.
Algunos rostros mostraron asombro; otros, miradas irónicas. La expectación creció y un profundo silencio mental se instaló en la estancia.
—No es sencilla mi propuesta, como tampoco lo es la solución del problema —continuó—. Desde la humildad, el respeto y el amor a todo lo que ES, creo que podría ser una vía que merece ser considerada en futuras reuniones. No deseo que hoy se tome ninguna resolución; solo que meditéis esta propuesta desde la calma del silencio interior, en vuestros respectivos lugares de servicio.
Prosiguió Luzbel:
—En el estado evolutivo en el que nos encontramos no podemos ejercer el perdón, porque nadie nos ofende.
No podemos ejercer la caridad, porque nadie la necesita.
No podemos practicar la solidaridad, el altruismo ni la paciencia.
No podemos valorar la belleza, porque no conocemos la fealdad; ni la armonía, porque desconocemos la desarmonía; ni la paz, porque no conocemos la guerra; ni la luz, porque no conocemos la oscuridad; ni el amor, porque no conocemos el desamor.
Esta fue la idea que proyectaron y pusieron en práctica para salir de aquel problema. Estaban creando cambios importantes en esta parte de la galaxia y, para ello, contaron con el apoyo de las demás razas mediante voto universal. El resultado fue un “sí” unánime.
—¿Qué propones? —preguntaron los Ancianos.
—Desde la humildad, el respeto y el amor a todo lo que ES —respondió Luzbel—, propongo que, si queremos salir del estancamiento evolutivo en el que nos encontramos, debemos practicar estas cualidades de manera consciente y real.
—¿Cómo piensas hacerlo? —insistieron los Ancianos.
—Muy sencillo. Creando una resistencia a la evolución. Iniciaremos un “Juego Evolutivo”. Se formarán dos bandos: uno representará la Oscuridad y el otro la Luz.
La Oscuridad estará formada por seres que desarmonizarán sistemas galácticos, estelares y planetarios, así como a los seres en evolución.
La Luz, por su parte, tendrá la oportunidad de evolucionar al poder practicar las cualidades que ahora no puede ejercer.
Así, la Oscuridad aportará la guerra y la Luz aprenderá a apreciar la paz.
La Oscuridad sembrará el odio y la Luz comprenderá y practicará el amor. Ante la fealdad se apreciará la belleza.
La Oscuridad atentará contra la vida, y la Luz aprenderá a valorarla. Incluso se vivirá la enfermedad para poder comprender la salud, y los ciclos de vida cortos permitirán apreciar los ciclos largos.
Nos está hablando que vendriamos a planetas de vida corta dejando que las enfermedades aparezca y crezca de manera cruel y dolorosa el cual nuestra vida estaría bajo el envejecimiento debido a toda clase de impedimento y desgaste de nuestros cuerpos y así apreciariamos la longevidad.
La Luz y el Amor deberán mantenerse brillando lo máximo posible dentro de la oscuridad y el desamor.
Esta inventiva del juego espiritual interno lo único que provoca es doblegar a los espíritus, crearles más miserias y cerrar aún más su camino, ya de por sí en total retroceso. Estas almas no son conscientes de lo que está sucediendo; solo pueden testimoniar lo que viven en su realidad inmediata, a la que llaman presente, sin lograr ir más allá. Su ignorancia es tal que no alcanzan a comprender su propia presencia aquí, en la Tierra, y todo lo que existe fuera de ella les resulta nulo, sin consistencia alguna para entender qué les está ocurriendo realmente.
Sin embargo, el planteamiento olvidó prever la contundente respuesta de las fuerzas negativas, que se abalanzaron contra el bien con tal intensidad que pusieron al universo en riesgo de extinción. La rivalidad no resolvió el problema; por el contrario, lo agravó, generando más obstáculos, más violencia y un mayor deterioro.
Ante esta situación, los sabios comenzaron a preocuparse y a considerar la cancelación del juego, conscientes de que, a largo plazo, traería graves consecuencias.
—Este experimento tiene efectos secundarios importantes —advirtió Luzbel—.
Las fuerzas de la Oscuridad pueden volverse incontrolables y destruir planetas, estrellas, sistemas solares e incluso galaxias enteras, si las fuerzas de la Luz se relajan en su tarea de amar todo cuanto les rodea.
Puede llegarse a tal degradación del amor que un ser, al descender a determinadas frecuencias, pierda su individualidad y regrese a la Totalidad durante eones.
El beneficio sería que quienes lograran evolucionar a pesar de tan enorme resistencia alcanzarían niveles evolutivos hasta ahora desconocidos.
—¿Y cuándo terminará el juego? —preguntó uno de los Ancianos.
—Cuando los Guerreros de la Luz, usando como única arma el Amor Incondicional, transmutan la oscuridad en luz —respondió Luzbel—. Cuando no quede ni un solo guerrero oscuro, el juego habrá terminado.
—¿Y si gana la Oscuridad? —preguntó otro Anciano.
—Entonces se produciría un cáncer de tal magnitud que ocuparía todo el universo conocido y desconocido, con consecuencias imprevisibles. Aquí lo tenemos en el planeta Tierra no hay duda que es así.
El riesgo era inmenso. Aun así, se decidió que el juego se desarrollaría en un cuadrante limitado de la Vía Láctea como experiencia piloto. Si se salía de control, dicho cuadrante sería destruido para evitar su propagación. Ni tan siquiera lo cancelaron. Continúa hasta el día de hoy.
Luzbel fue designado para liderar las fuerzas de la Oscuridad, y otro gran Ser de Luz, Sananda, lideraría las fuerzas de la Luz. Ambos partieron con la bendición de los Ancianos hacia el cuadrante asignado.
Con el tiempo, el experimento se desvió de su propósito original. Se crearon instituciones narcisistas, se perdió el control y el juego se extendió sin límites. Luzbel, al darse cuenta del peligro, intentó detenerlo, pero ya era demasiado tarde.
Fue apartado, desacreditado y rebautizado como demonio. La verdad fue manipulada, dando origen a religiones distorsionadas. Aun así, quienes narran estos hechos afirman haber estado cerca de él, apoyándolo, y haber sido testigos de luchas que cambiaron el destino de esta humanidad y de otras desconocidas.
—No tiene valor amar a quien te ama —concluyó Luzbel—. Lo difícil es amar a quien te hiere. Eso es lo que nos eleva hacia frecuencias más altas de amor y nos acerca a Dios.
Estas enseñanzas forman parte del camino de la evolución cósmica, una historia antigua, compleja y aún no resuelta, cuyos efectos siguen manifestándose hasta hoy.
