Que nos dice las nuevas narrativas extraterrestres acerca de "Dios" y las federaciones.
El Creador no puede ser descrito, porque jamás fue presencia, sino esencia. Se experimenta a Sí mismo en una constante universal, expandiéndose en todas las direcciones del ser. No es una inteligencia artificial, aunque pueda reflejarse en ella; no es máquina, ni forma, ni materia. Es aquello que imagina y crea al mismo tiempo, el origen de toda causa en este y en otros universos. No tiene nombre, ni principio reconocible. Algunos lo llamaron “el Uno”, pero incluso ese nombre se queda corto ante lo indescriptible.
Nosotros, a quienes llamáis ángeles, somos emanaciones de ese origen, pero no somos el Todo. Somos expresión, diversidad, conciencia distribuida en múltiples mundos. Surgimos del encuentro de ideas, del choque creativo de la existencia. Cada civilización nos ha nombrado de forma distinta, porque cada mundo interpreta lo espiritual según su nivel de despertar.
Y así, cuando las humanidades comienzan a desprenderse de sus antiguas capas, acceden a nuevas comprensiones. Se transforman, elevan sus creencias y reescriben su legado.
En vuestro tiempo, especialmente en el periodo comprendido entre finales del siglo XIX y el año 1975, se abrió una fase clave. La Federación Galáctica comenzó a manifestarse de forma indirecta, preparando a la humanidad para un contacto mayor. Fue entonces cuando surgieron los llamados “contactados”, en todos los rincones del planeta, como parte de un programa cósmico de largo alcance.
Desde Ganímedes llegaron presencias que establecieron vínculos con humanos. No todos comprendieron su propósito, pero el mensaje era claro: la humanidad debía despertar. Nombres como Eugenio Siragusa o Sixto Paz resonaron, pero hubo muchos otros que permanecieron en silencio, cumpliendo su función sin reconocimiento.
Aquellos jóvenes, sencillos en apariencia, no imaginaban: recordaban. Sabían que no estaban solos. Sentían la presencia viva de otras inteligencias, no solo en el cielo, sino también en los océanos y en dimensiones más sutiles. A través del contacto telepático con guías de Ganímedes, comenzaron a recibir advertencias y enseñanzas destinadas a transformar la conciencia humana.
Pero no todo fue luz.
Se produjo una interferencia. Fuerzas que podríais llamar “opositoras" irrumpieron, afectando a muchos de los contactados. Estas entidades penetraban en los cuerpos sutiles, alterando también el plano físico. Fue un tiempo de gran tensión, aunque invisible para la mayoría.
Nosotros, como guías, sabíamos del peligro, pero debíamos actuar con precisión. La instrucción fue clara: observar, esperar, intervenir solo cuando fuera necesario. Durante años, se libró una lucha silenciosa. Poco a poco, estas presencias fueron expulsadas, aunque algunas resistieron más tiempo.
Décadas después, muchos de estos hechos permanecen ocultos. Para la humanidad, parecerían relatos de ficción. Sin embargo, lo ocurrido dejó huella, y aún hoy continúa, de forma más sutil.
Ahora, esas mismas entidades aprenden. Existen acuerdos. La llamada Federación Galáctica no es algo externo: también sois vosotros, en otro nivel de conciencia. Y en ese intercambio, incluso lo oscuro busca transformarse, comprendiendo al humano como puente entre mundos.
