La Fuente Superior y los comandos interestelares
La vida es compleja y está llena de dificultades y medias verdades, no solo en la Tierra, sino también más allá de nuestro planeta. El universo encierra grandes misterios, y cuanto más aprendemos, más cambia nuestra forma de comprenderlo.
Según diversas enseñanzas y relatos, existen padres creadores que dejaron conocimientos en distintos mundos. Estos mundos, aunque avanzados, también estaban llenos de dificultades, secretos y experiencias complejas. Parte de esa información fue enviada a la Tierra, pero mucha también fue borrada u olvidada con el paso del tiempo.
Se habla de sabidurías ancestrales basadas en el amor, la claridad y la verdad, que dieron origen a diferentes grupos, logias y corrientes de conocimiento. Estas intentaron transmitir enseñanzas para ayudar a la humanidad a evolucionar espiritualmente, pero no siempre fueron comprendidas ni aceptadas.
Hoy, tras el cierre de antiguos ciclos y el comienzo de otros nuevos, gran parte de la humanidad no está en la sintonía necesaria para ampliar su comprensión. Solo algunas personas, que se sienten conectadas con lo espiritual o con lo que llaman hermanos del espacio, afirman recibir y entender estos conocimientos más profundos sobre el programa cósmico y galáctico.
Muchas personas no logran comprender estas ideas, pero otras, que sienten una preparación interior o espiritual, buscan ir más allá. Esto abre la puerta a nuevas preguntas sobre el sentido de la vida, el origen del universo y el papel de Dios o la Fuente Creadora.
Las distintas civilizaciones, según estos relatos, no tienen todas la misma idea de Dios. Para algunos, Dios es una fuente universal de conciencia, sabiduría y creación. Para otros, es un creador con distintas manifestaciones y niveles de seres que ayudan a administrar los universos.
Textos como el Libro de Urantia hablan de seres paradisíacos, chispas divinas y jerarquías espirituales encargadas de crear y cuidar mundos. Estas ideas intentan explicar cómo la creación se organiza y cómo distintos seres participan en el desarrollo de planetas como la Tierra.
Desde esta visión, el ser humano no está solo en el universo. Otras razas y civilizaciones también buscan entender el sentido de la existencia, el origen de la vida y el propósito de la creación. Tanto ellos como nosotros estaríamos aprendiendo unos de otros.
Sin embargo, también se habla de errores, conflictos y experimentos fallidos en la historia cósmica, que habrían generado mundos en conflicto, sufrimiento y desequilibrios. Esto se reflejaría en planetas como la Tierra, donde aún existe mucha confusión, injusticia y desconexión espiritual.
Por eso, el mensaje central de estas enseñanzas es que la humanidad necesita recuperar una espiritualidad más profunda, basada en la conciencia, la responsabilidad y el crecimiento interior. Solo así se podría comprender mejor el papel de la Tierra dentro del universo y el verdadero sentido de la vida.
Buscar respuestas, hacerse preguntas y mantener una mente abierta no solo ayuda a entender el cosmos, sino también a entendernos mejor a nosotros mismos.
